A pesar de que trabajó en diferentes países como Francia, España, Italia y Colombia, Vanessa Cárdenas decidió escoger Chile para enseñar e investigar. La profesora mexicana, quien es doctora en Ciencias Políticas y Sociales con especialidad en Relaciones Internacionales y Seguridad Nacional de la UNAM de México, dice que cada vez más “siento a Chile como mi casa”.
Aunque está lejos de su país, actualmente conduce un espacio internacional vía Zoom para un programa de televisión en México, con entre cinco y 10 entrevistas semanales para los medios de comunicación. A la vez, investiga sobre el narcotráfico en Chile.
Con una agenda pesada, la profesora Cárdenas se toma el tiempo de llegar al locutorio de la Universidad Finis Terrae, lugar donde cada miércoles graba un nuevo programa para Análisis Mundial, el podcast del Observatorio de Asuntos Internacionales. Volumen ok, audífonos puestos. Comienza la entrevista.

¿De dónde nace el interés por las Ciencias Políticas y los Asuntos Internacionales?
Tenía ganas de cambiar el mundo, de hacer algo positivo por los demás. A los 12 años tuve una experiencia previa, que fue durante las primeras transmisiones en vivo de la Guerra del Golfo, la cual mi mamá no podía ver. Entonces, me pedía que le hiciera un resumen, y bueno, también era para mantenerme entretenida mientras ella trabajaba. Yo le entregaba muchas hojas de resúmenes de la guerra y ese momento fue el que más me marcó para que yo me decidiera por esta carrera.
¿Por qué escogió la especialidad en seguridad?
Por la propia naturaleza de mi país, la inseguridad, pues me llamaba no solamente como investigadora, sino que también como ciudadana. Noté que había una gran área de necesidad por el crecimiento de la inseguridad y así comencé a estudiar sobre el desarrollo de las policías y otras líneas.
¿Qué motivos la hicieron escoger Chile como un lugar para desarrollar su carrera?
Buscaba un país que tuviera ciertas características similares a México, de las cuales yo pudiera estudiar y analizar aquellos aspectos que se pudieran replicar de casos exitosos en México. Entonces, las condiciones de Chile cuando yo vine la primera vez en el 2017 eran muy propicias para una tesis enfocada en la seguridad, dado que estaba en discusión la posible reforma a Carabineros de Chile. Y después se volvió más atractivo por todos los sucesos que impulsaron el estallido social en el 2019.
¿Y qué la trajo por segunda vez a Chile?
Me gusta la forma de trabajar de la academia chilena y, además, mi siguiente proyecto post-doctoral va a continuar siendo en temas de seguridad. Pero esta vez en narcotráfico, ya que en Chile es un punto de inicio para estos nuevos delitos. La experiencia mexicana me parece un buen indicador para analizar el caso chileno.

En lo académico, ¿qué diferencias puede notar entre México y Chile?
En general somos dos países muy productivos, con buenos niveles de educación. A mí me ha sorprendido gratamente que en el ámbito de lo público tengan niveles superiores a los que tiene América Latina. Me parece que tienen profesores del claustro académico muy profesionales.
¿Alguna vez tuvo que dejar de hacer algo para prevalecer en el desarrollo de su carrera?
En general, yo creo que como mujer siempre hay que equiparar esta parte, la de los hijos. A mí me toca viajar y me gusta, pues había un momento en que ellos podían viajar conmigo y ahora que están más grandes, ya no. Es esta parte de tomar decisiones, entre viajes o un cambio de país, es donde hay que dejar a la familia de lado. Y pues, en la vida siempre hay renuncias, y a pesar de esto, yo disfruto muchísimo mi trabajo. Y bueno…Estas renuncias tampoco han sido sacrificios porque van de la mano con ser una mujer trabajadora que toma decisiones.
¿Cómo fue estudiar esta carrera antes, versus hoy, cuando quizás sí hay más mujeres?
Desde que yo la estudiaba, era una carrera en que la estudiaban más mujeres. Es más, creo que ha ido avanzando para que cada vez vayan más hombres, aunque también hay brechas de género. La inclusión de mujeres es muy importante para hacer que sean más persistentes los acuerdos de paz, pero cuando vemos los datos duros, pues realmente no llega ni al 50 por ciento la inclusión. Es decir, no hay paridad. Entonces, aunque lo estudiamos más mujeres, todavía falta muchísimo por hacer.
El podcast y el periodismo
¿Qué significa hoy para usted compartir sus visiones en Análisis Mundial, el podcast del Observatorio de Asuntos Internacionales?
Para mí es una gran experiencia. Estoy muy agradecida con este espacio porque siempre, y se lo digo a mis alumnos, uno debe compartir lo que sabe; sino de qué sirven los conocimientos si no lo pones al servicio de los demás. Por ende, estar en un podcast serio, compartir con Luis Lira y Alberto Rojas, que tienen un gran conocimiento, lo hace ser un espacio bidireccional en el que he aprendido mucho. Es la primera vez que hago un podcast y me ha gustado compartir a través de la solidez profesional de un muy buen equipo y de toda la gente que está detrás, que también me ha ayudado a aprender sobre la tecnología, pues esto es hoy lo que más te puede ayudar a llegar a las nuevas generaciones para que se interesen y entiendan la importancia que tienen las relaciones internacionales.

¿Hasta ahora ha cumplido sus expectativas con el objetivo que tenía de venir a Chile?
Sí, creo que estoy conociendo y viviendo un proceso histórico importante, que es el cambio de la Constitución y, además, estar aquí en la Universidad Finis Terrae para mí ha sido de gran ayuda. Hay gente muy profesional que abona a mis temas académicos, hay un grupo muy serio de relaciones internacionales, el equipo del Observatorio y el complemento que hace con mi maestría desde la óptica del periodismo y desde la comunicación, hacen que mi estancia académica y laboral haya sido mucho mejor de lo que planeé.
¿En qué está trabajando ahora y cuáles son sus proyectos a futuro?
Ahora estoy en mi proyecto postdoctoral sobre narcotráfico y, además, haciendo crecer en la Escuela de Periodismo asuntos sobre Relaciones Internacionales, ya que me interesa muchísimo abrir espacios en los medios sobre estos temas.
¿Qué consejos les daría a los alumnos de periodismo que se tienen que enfrentar a autoridades o secciones internacionales?
Creo que no se deben dejar llevar por la reproducción de las grandes cadenas internacionales y por aquello que sólo es popular, porque hay muchas latitudes donde se están viviendo dramas humanitarios que tarde o temprano van a llegar a todos los países. Hay que hacer un periodismo informado, que ponga en el centro aquello que no nos es tan cercano, pero que nos afecta como humanidad y que está ocurriendo. Entonces, hay que entender la importancia de las relaciones internacionales. Es importante hablar de lo que no se está hablando.
En este caso, ¿cuál es su percepción sobre los medios respecto al rol de informar?
Hay muchos medios que responden sólo a una parte. Sin embargo, cuando enmarcas bien una nota, cuando hay una investigación detrás, cuando hay empatía, cuando muestras los puntos importantes que hacen que la gente que no está familiarizada se enganche, ahí está la labor del periodismo; hacer que eso que pareciera que no es popular, se vuelva popular y se entienda su importancia.